28 Octubre 2009 - 6:57 amEn defensa del merengue de calle

 ALFONSO QUIÑONES

SANTO DOMINGO. El merengue de calle, gústele a quien le guste, es una realidad. Y está ahí. Puede ser todo lo imbailable que uno quiera, pero existe.

Su ritmo nervioso y frenético es resultado, seguramente, del ritmo de la vida actual, muy diferente al de los años 80; pero también del estrés y de las sustancias prohibidas que proliferan no solamente en los barrios.

El discurso cerrero, díscolo, agresivo y pendenciero, es la crónica que, desde adentro, hacen los voceros de esos estratos sociales que sobreviven en una pobreza creciente, sitiados por la maldición de las drogas.

El ritmo existe porque sencillamente, las nuevas generaciones no ven reflejadas sus realidades en el discurso rítmico ni lírico del merengue clásico, que en esencia sigue siendo el mismo de los 80 y los 90.

Es cierto que a los merengues de calle les falta melodía; es verdad que necesitan mejores arreglos; es real que ninguno sabe un carajo de música… pero la música les conoce a ellos, es decir, el hada madrina de los talentos les ha dejado caer algo cuando pasa a vuelo rasante sobre los callejones. Y las cosas han ido cambiando.

Como la gente ha confundido, con mucho interés por cierto, droga y narco con mambo, deducen que si uno defiende el merengue urbano es porque le pagan o algo hay detrás de eso. Gracias a Dios, nada que ver conmigo.

Como estoy limpio de prejuicios sociales o culturales, en su más amplio espectro, escribo que este tipo de música, ya reconocida al fin en los Casandra -que quizás no debería llamarse merengue, ni mucho menos mambo; a lo más ‘meren-ton (por lo de usar instrumentos del merengue y la agresividad del reggaetón)- es un ritmo auténtico y muy dominicano, que no se puede encontrar en ninguna otra parte del mundo y que, no por gusto, ha llamado la atención de los más importantes productores de reggaetón y reggaetoneros como Daddy Yankee, Don Omar, Wisín y Yandel o Ivy Queen, por mencionar algunos.

Omega, la punta del ‘iceberg’, es un fenómeno que ha evolucionado hacia una imagen mejor perfilada, más limpia, y hacia un ritmo más degustable, con un poquito menos de velocidad, por lo tanto, más fácil de bailar. De hecho, ha llevado el ritmo hasta las listas de Billboard.

Otro valor de este ritmo es Kalimete, un artista emergente que desde Estados Unidos, donde vive otra realidad social, aunque con raíces comunes, puede ser la diferencia. Su propuesta musical, así como la de Silvio Mora, se diferencia en una mayor elaboración, en una mejor decantación, tanto de la lírica como de la melodía.

Un locote como Tito Swing le sigue los pasos en popularidad, no por gusto. Sus letras son picantes, sus arreglos más pasables que los de los demás y convierte en un espectáculo cada una de sus presentaciones.

No se puede dejar de mencionar en sus orígenes a Pochy Familia y claro que a Tulile, pero las propuestas de ambos, al menos para mí, son un poco más puente entre el merengue clásico y el más crudo merengue de calle.

¿Qué falta? ¡Escuela! Puede que el ritmo siga evolucionando y que su lírica mejore algo, pero no se le puede pedir peras al olmo. Los llamados ‘mamberos’ son voceros de una realidad que ellos viven a diario. Por tanto, el ritmo, gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, seguirá existiendo mientras esa realidad no cambie… o surja otro ritmo más trepidante aún, más enloquecido y más pendenciero, que les haga olvidar a los habitantes de los barrios, los apagones, la falta de oportunidades y de educación, entre otros problemas sociales.

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23 Octubre 2009 - 11:04 amEl drama del merengue y el estancamiento en los arreglos

Omega, líder dele llamado merengue de calle

Omega, líder dele llamado merengue de calle

SANTO DOMINGO No me doy a entender. La culpa es mía, no de los demás. La cuestión es que, según me parece, mucha gente no entiende lo que trato de plantear.

Realmente no creo que el merengue esté muerto. A veces hago afirmaciones un poco fuertes, pero son para mover a la reflexión y al debate. Aunque sí creo que está en terapia. El merengue necesita reingeniería. Más temprano que tarde. Si se tarda mucho el paciente puede entrar en coma, y fallecer.

Hay puntos de vista encontrados: unos piensan que no necesita ninguna reingeniería, ni tiene que evolucionar. Otros, entre ellos yo, creemos que sí lo necesita.

Basta con poner el oído cercano a lo que escuchan los jóvenes. Uno puede darse cuenta de que si el merengue no evoluciona en su sonoridad, en sus arreglos, y se hacen temas que correspondan con los nuevos tiempos, lamentablemente va a fallecer. Los jóvenes no corresponden a los mismos códigos que funcionaban en los 80 y los 90. estamos asistiendo a un momento de tránsito, de cambio, sin dudas interesante.

¿Por qué existe el merengue de calle? Existe porque fue una necesidad dialéctica, sociañ, de los jóvenes de los barrios. Necesitaban ver reflejada esa realidad que les rodea, llena de contradicciones, violencia, rapidez, drogas, etc. en sus canciones. Y se dieron a la tarea de crear su propia música, que bien pudo no llamarase merengue de calle ni mambo, sino de otra forma. Pero la crearon, y ahora ese tipo de música está catalizándose, en ebullición, dentro de un interesante momento, refinándose un poco, encaminándose a otro nivel. Lo demuestra Omega, sin lugar a dudas, el líder de esa manifestación musical.

El merengue de calle es, pues, la respuesta social de las jóvenes generaciones, al estancamiento en cuanto a arreglos musicales. Insisto en lo que afirmé en el primero de estos trabajos: al merengue lo están matando. Lo matan la abulia, la desidia, la inercia, el conservadurismo. La culpa es de todos. ¡Salvemos el merengue! ¡Queda mucho que cantar!

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21 Octubre 2009 - 5:47 pmPOEMA CON MAPA

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1

 

Yo tuve un mapa que llevaba al país de Dios.

 

Lo olvidé en un bolsillo del pantalón que entregué

 

a la lavandería. Compuse una canción

 

rogando que apareciera, que se hiciese el milagro

 

y dándomelas de bueno saludé con reverencias

 

al cura del pueblo. Yo quería

 

encontrar la paz, no en los sepulcros

 

sino en las aceras soleadas de la calle Martí.

 

Cierto es que el pueblo tenía mucha historia

 

y al final de la calle una pera de hierro

 

caía una y otra vez, moliendo chatarra y sueños

 

en un círculo de agua vencida.

 

En el parque crecían árboles de alabanzas

 

y uno se extraviaba dándole vueltas

 

mientras las auras se fajaban allá arriba

 

y acá abajo, por los despojos

 

de nuestros pobres muertos.

 

El camino al cementerio era de cal y siempre

 

la zampoña se oía de la fundición al camposanto

 

y los niños corrían a cambiar botellas

 

por algodón de azúcar y otras ignorancias.

 

Yo tuve un lente grande para mirar el mapa

 

y le prometí a nuestros fantasmas

 

guiarlos al país de Dios,

 

pero la policía me incautó el lente

 

por considerarlo un objeto demasiado peligroso.

 

A fin de cuentas los fantasmas buscaban sus caminos

 

y siempre se perdían detrás de los jolgorios

 

de La Canalla Perfumada. Ay, Dios mío.

 

Acumulé deudas infinitas, infinitas envidias,

 

sólo porque alguna vez yo tuve un mapa

 

que después perdí.

 

 

 

(El Chino debe saber dónde queda esa tierra.

 

El Chino sonríe con sorna y dice allá tú.

 

El Chino es el dueño de la lavandería.

 

El Chino debe tener el mapa que he perdido.

 

Al pobre chino se le murió la esposa

 

y debe andar buscando el modo de irse a Chengdu.)

 

 

Yo tuve un mapa que llevaba al país de Dios

 

sólo me queda el pueblo de donde tuve que huir

 

ahora lo convierto en un poco de memoria

 

en un canto resentido, en mi desilusión.

 

Pueblo, pueblo, jodienda y esperanza

 

¿dónde podré encontrarme a mí mismo

 

ahora que he perdido todos los mapas de la infancia?

 

(Alfonso Quiñones , 1995)

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17 Octubre 2009 - 4:27 pmEl drama del merengue (Parte II)

Eddy Herrera en el Festival del Merengue Puerto Plata Brugal

Eddy Herrera en el Festival del Merengue Puerto Plata Brugal

Por Alfonso Quiñones

SANTO DOMINGO Jochy Santos dedicó su popular programa “El mismo golpe”, en la tarde del jueves 15 de octubre, a abordar el tema propuesto por nosotros en la Parte I de “El drama del merengue…”. Remolacha.net, antes, junto a blogs dominicanos habían reflejado estas reflexiones.

Jochy, con mucho sentido radial, dio la posibilidad de escuchar todas las campanas. Así, Rafa Rosario, Pochy Familia, Sergio Vargas y Peña Suazo, entre otros, brindaron sus puntos de vista sobre el tema. Casi todos coincidieron en que el merengue necesita inversiones y escuelas de música. Ahora, ninguno piensa que el merengue esté en crísis. Por otra parte, este viernes salió publicada en Diario Libre una entrevista que le hice al maestro Rafael Solano, quien piensa que el merengue no debe evolucionar. Ver http://www3.diariolibre.com/noticias_det.php?id=219565

De cualquier manera el asunto es complejo y para que se resuelva no basta un remedio solamente. Son muchos y tienen que ver con la necesidad de que sean  preparadas las futuras generaciones de artistas dominicanos, incluyendo los instrumentistas, arreglistas, cantantes, compositores. Todo pasa por el estudio, la academia, y su necesidad en los municipios de la mediaisla. Luego hace falta el apoyo del estado hacia el ritmo nacional: una politica que lo preserve. Liberar de impuestos, por ejemplo, las actividades donde el ritmo se presente en su mayor por ciento y festivales del merengue durante determinado tiempo. Que sea declarado Patrimonio Nacional y por tanto objetivo del Estado promocionar el ritmo. Que se castigue la payola basada en el merengue (esto no le va a gustar a unos cuantos). Que Sgacedom auspicie un concurso de merengues, donde el jurado se integrado por un compositor, un periodista especializado, un musicologo, un arreglista y un productor disquero o de fiestas.

Hay quienes opinan que, en cambio, el merengue, en Puerto Rico goza de mejor salud. De ser verdad, ¿por qué será?

Estas apenas son algunas ideas que podrían ayudar a sacar el merengue del estado en que se encuentra ahora. Que si no es en estado de articulus mortem, padece una catatonia que lo consume. Digo yo. ¿Qué opina Usted?

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13 Octubre 2009 - 5:46 pmEl drama del merengue: crónica de una muerte anunciada

SANTO DOMINGO Al merengue lo están matando. Lentamente. Sin misericordia.rafa-rosario

La noche del lunes un grupo de amigos, en las afueras de la discoteca Jet Set discutíamos acerca de la situación lamentable del merengue. Y yo me sentía como en los velorios.

Uno de los reunidos opinaba que lo que tiene al merengue de capa caída, es la payola. Otro que los compositores ya no hacen merengues como los de los 80. Un tercero afirmaba que los culpables eran, en verdad, los arreglistas, ya que a ellos se debe la sonoridad de un tema. Un cuarto afirmaba que el problema eran los líderes de las orquestas, que no escogían bien el repertorio. Un  quinto aducía que el lío estaba en las casas disqueras.

La cuestión es que en verdad todo lo que se oye y baila tiene la impronta de los años 80. Basta con ir lunes tras lunes a Jet Set, Platinum o El Viajero y se podrá sellar, firmar y archivar lo que se afirma: el merengue está aún pataleando porque lo que se escucha es el merengue de los 80.

Vuelvo a la carga: escuche un tema de Fernando, Sergio, Los Rosario, El Torito, El Jeffrey, Eddy, Peña Suazo, Kinito… todos saben a Ramón Orlando, Dioni Fernández y atlateres, o sea, sus seguidores. Por un momento pensé que quizás Rafely podría haber traído ese aire fresco. Hoy lo dudo realmente.

Nada novedoso hay pues en el ambiente; nada que hable del nuevo público. Es decir, de aquellos nacidos en los últimos 20 años.

El merengue se podrá salvar solamente si sufre la necesaria reingeniería, con aires acordes a los nuevos tiempos, ajustado a los códigos del siglo XXI, léase, a los gustos de aquellos que nacieron en las últimas dos décadas, quienes serán los encargados finalmente de hacerlo perdurar.  ¿Será que el salvador del género está estudiando en Berklee? ¡Ojalá!

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