19 Noviembre 2008 - 1:29 pmJUAN QUINQUÍN MURIÓ EN HIALEAH

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Enrique Almirante, con sombrero blanco y Julito Martínez con sombrero negro, en una escena de “Juan Quinquín en Pueblo Mocho”

ALFONSO QUIÑONES 

SANTO DOMINGO En su apartamento de enfermo de Alzheimer en Miami ha muerto solo como un ‘center fillle’,el primer Zorro de mi infancia, quien después llegó a ser mi amigo, el actor Julito Martínez. Tenía 70 años, estaba blanco en canas y tenía a su haber demasiados rones regañones en el Hurón Azul, y demasiados grandes amores desperdigados por la vida. Había sido joven rebelde y la primera pistola de cowboy se la regaló su padre por allá por el 1 de enero de 1959.Orlando Casín y Ramoncito Veloz, otros dos entrañables amigos, acudieron a la llamada de un vecino de Julito que no lo veía ni sentía desde el pasado jueves. Cuando llegaron al sitio, en Hialeah, se encontraron con la policía sacando su cuerpo. Pidieron verlo, pero no lo dejaron.

Ahora hay muchos que se preguntan adonde fue a dar el dinero que su ex esposa Maribel Santacruz le tuvo que dar como parte del divorcio, por el negocio de pastillas naturales que desarrolló en Miami y del cual él fue parte en determinado momento.

Julito Martínez fue el actor que personificó a El Zorro en las aventura que la televisión cubana transmitía por allá por fines de los años 60 y recuerdo que la primera vez que lo vi, fue una tarde en que la ciudad de Manzanillo, de unos 120 mil habitantes, al sur del oriente cubano, se detuvo en seco para recibir en el estadio de pelota a los actores y actrices del popular programa de las tardes. Mi padre me mantenía sentado sobre sus hombros, desde allí le dije adiós y la ola popular nos llevó hasta la calle Martí donde lo vimos pasar de retirada junto a Leonor y al Sargento García, sentados sobre un Impala descapotable de los años 50.

Julito después hizo un papel protagónico en el cine cubano por lo que es recordado en la historia de la cinematografía de la isla: Juan Quinquín en Pueblo Mocho. Con los años nos hicimos grandes amigos, gracias a Raúl Rivero, el poeta cubano que tanto admiraba. Desde el Hurón Azul de la Uneac, hasta su apartamento frente al estadio Martí, en el Vedado eran pocas cuadras, las justas para de urgencia pedirle prestado el sitio para cumplir con mi papel en algún amor de urgencias. Julito nunca dijo que no.

La primera vez que fui a Miami, lo llamé y cuando me vio dio su peculiar grito de guerra “¡Qué maravilla Goyo!”, vestido de negro, y con los cabellos absolutamente blancos. La frase, tomada de la canción de Alberto Cortez, fue su voz de entrada siempre al popular y eterno programa radial del mediodía en Radio progreso, en Cuba, Alegrías de sobremesa, donde hacía el papel de Goyo, hasta que se marchó de su tierra natal.

En Hialeah ha muerto, en la más absoluta pobreza y el olvido (hasta de su propio hijo), Juan Quinquín, El Zorro, Goyo, en fin, mi amigo y de muchos, Julito Martínez. ¡Que por lo menos en el cielo, en paz descanse!

3 Comentarios | Tags: Crónicas |

Commentarios:

  1. Juan De jesus dice:
    20 Nov 2008 - 10:24 |

    No es que sea fidelista ni antifidelista pero me gustaría saber si el olvidado y abandonado “zorro cubano” hubiese corrido la misma suerte de haber fallecido en su tierra natal, porque es sabido que el pueblo cubano honra a sus leyendas antes y después, mas me nace la curiosidad de saber si por el hecho, de haber vivido en bajo perfil y no haberse sumado a esta masa de poder, del exilio cubano residente en Miami que día a día ama mas la tierra del tío San y maldice la de Marti, y utiliza cualquier figura notoria que parte de la isla como recursos para criticar el gobierno imperante en el país caribeño, y justificar el abusivo embargo que por tanto años ha sido sometido el pobre pueblo cubano por parte de los Estados Unidos.

  2. Juan De jesus dice:
    20 Nov 2008 - 10:26 |

    aaa y estoy a la espera de la repusta que le hice sobre el diccionario de la musica cubana y los bolero de helio orovio gracias

  3. Tony Bolanos dice:
    12 Feb 2009 - 17:09 |

    Juan de Jesús, puedes estar seguro que hubiese estado tan olvidado como aquí. Pero también te digo otra cosa, si me vas a elogiar házlo mientras vivo, si me var a regalar flores, no las pongas en mi tumba dámelas ahora y se las llevaré corriendo a mi esposa. El ejemplo de lo que hubiese sucedido con Julito Martínez en Cuba lo tienes en Enrique Almirante, también fallecido recientemente, aunque claro que como allá no hay ni Internet ni blogueros solo se supo de su muerte por una escueta nota oficial.
    El sólo hecho que los cubanos que crecimos viendo al Zorro o a juan Quiquín lo recordemos a él es más que suficiente.
    Y no utilices la muerte de un cubano para meter tu veneno en contra del embargo, cuando sabes muy bién que el causante de todos nuestros males es castro y su camarilla.

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