9 Noviembre 2008 - 1:16 amJoan Manuel Serrat, los tampax y una canción

joan-manuel-serrat-y-yo.JPG-”¿Dónde estás? ¿Escuchaste el comercial?” Estoy seguro que le djo Joan Manuel Serrat a uno de sus más cercanos colaboradores. “No sé de qué me hablas”, le habría contestado el colaborador. “Un maldito anuncio de tampas con mi canción de Hoy puede ser un gran día”, le respondería Serrat al borde del ataque de nervios, porque lo que es este catalán, como se sabe, tiene sus pulgas. “Nooooooooooooo”, habría respondido el dolaborador. “Corre para Barcelona y averíguame quién ha dado el derecho”.

El caso llegó, por supuesto, a juicio, y el gerente de los tampax juraba y perjuraba que Serrat sabía desde un inicio de todo eso; Serrat lo negó todo el tiempo. Y en el juicio le dieron la razón al cantante.

La verdad es, según supe, de boca del propio colaborador de Serrat, que hacía muy poco, quizás una semana o menos, Serrat había decidido poner una línea telefónica en Barcelona, para comunicarse con él (catalán al fin), y para que no pareciera que fuera de Madrid, contrató a un joven que le puso Cabra a la oficina. El gerente de los tampax llamó pues al joven, y este se puso de acuerdo con él… sin decirle ni esta boca es mía a Serrat, creyendo que etsaba haciendo un bien. Al enterarse que el hombre era el culpable, Serrat lo botó.

 Según supe, hace poco le daban medio millón porque Shakira cantara un tema suyo en un anuncio: el maestro se negó.

Él no trafica anuncios sus canciones. Aquí está el tema de la querella jurídica.

Hoy puede ser un gran día,
planteátelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de tí.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventilalos al sol,
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día, date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único.
No lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para tí.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festin.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

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16 Octubre 2008 - 12:13 amFernando Savater ganó el premio Planeta 2008 con una novela sobre carreras de caballos

savater.jpgEsta entrevista se la hice a Fernando Savater en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2007 

Fernando Savater. Filósofo español, escritor, catedrático, fanático de las carreras hípicas

“No hay crisis de la lectura, hay más cosas que compiten con ella”

SANTO DOMINGO. Como Jean Paul Sartre, Fernando Savater usa espejuelos de pasta, tiene ojos ‘estrábicos’ y es filósofo. Muchos le han llamado el Sartre de hoy. Y es que Savater, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, es quizás el más popular filósofo actualmente, al menos de lengua hispana. Vive con escoltas a zancadas entre San Sebastián y Madrid.

P: ¿Se ha considerado Ud. un revolucionario?

R: Nací y crecí bajo una dictadura. Y allí ser un demócrata ya era ser un revolucionario. Bajo la dictadura de Franco no hacía falta mucho más. Pero si eres un demócrata consecuente con una idea, no solamente formal de la democracia, sino que también piensas que debe tener un contenido social, educativo, etc., pues creo que en nuestro mundo tiene algunos aspectos revolucionarios. Pero ser revolucionario, en sí, suena un poco truculenta gratuitamente, porque revolucionario se lo espetan desde una moda, un aparato electrodoméstico. Creo que hay que ser más prudentes en el uso de las palabras. Primero porque hay cosas que son revolucionarias o pueden ser retardatarias. No todas las revoluciones son progresistas. Hitler fue un revolucionario, y Mussolini también lo fue y no por eso son recomendables. Hay revoluciones positivas, que significan un avance y otras que ojalá no se hubieran llevado a cabo nunca.

P: Ud. se ha ido debatiendo entre la ficción y la filosofía…

R: Mi primera vocación era la literatura y me interesaba mucho la literatura. Probablemente he leído más literatura que filosofía. Tengo una ‘deformación’ literaria además de mi interés filosófico. Siempre me han gustado los escritores fronterizos entre la reflexión y la ficción, como Borges, Canetti, Eco, ese estilo entre las dos cosas es lo que más me ha gustado siempre. Canetti escribió ficción y teatro, un tipo de ensayo muy literario como sus aforismos, su memoria y desde luego puramente de ensayo, de tesis, como Masa y poder.

P: ¿Dónde se siente más Savater?

R: Afortunadamente no hay por qué elegir. Sé que el ensayo breve, el artículo periodístico, es lo que mejor me sale, con menor esfuerzo y uno tiende a hacer lo que es más seguro para no buscarse problemas. Pero de vez en cuando me gusta intentar lo que no he hecho. La última cosa que he escrito es una novela juvenil, que es una experiencia que no había tenido nunca. Se titula “El gran laberinto”, salió hace un año, está aquí en la feria del libro y me han dicho que es uno de los libros más vendidos. Es una cosa que nunca había hecho. Entonces es un reto interesante, porque uno lo hace sin tener la seguridad de que te va a salir bien, como un artículo u otra cosa.

P: Ud. se reunió con profesores del Colegio Babeque Secundaria y allí le preguntaron acerca de ética y educación. Dicen mucho los educadores que hay crisis en la lectura a nivel mundial. ¿Qué piensa Ud.?

R: Lo que sucede es que existen otras cosas además de la lectura. He sido un gran lector infantil, pero no vi la televisión propiamente hasta los 13 años, y cuando yo era pequeño se iba al cine el día del cumpleaños. Pues claro, la lectura no tenía competencias, me dedicaba a leer porque no me gustaba jugar al fútbol y la otra cosa que había que hacer era la lectura. A lo mejor si hubiera crecido en este mundo actual donde hay ordenadores, internet, juegos de televisión, quizás la lectura habría tenido que competir con otras cosas. Hoy no es que haya una crisis de la lectura, sino que hay muchas más opciones y ella tiene que competir con estas.

P: Es Ud. un hombre polifacético, además de filósofo, escritor, catedrático, etc., es amante de las carreras de caballos. ¿De dónde viene esta afición?

R: Mi padre era muy aficionado, de pequeño me llevaba al hipódromo y ha sido un complemento mío. Me gustan las carreras y estudiar las genealogías de los caballos. Y hasta apostar.

P: De sus libros, ¿cuál prefiere?

A veces uno siente más simpatía con los que la gente acoge con menos aprecio, como a un hijo tonto. Y cuando tienes un libro que ha sido éxito mundial, le tomas un poco de antipatía. Alguno tiene un resultado diferente a lo que planeaste. Y desde ese punto de vista lo más parecido a lo que planeé quizás sea “Las preguntas de la vida”, un libro de introducción de la filosofía.

P: Dentro de todas esas aficiones y profesiones y pasiones personales, ¿qué se siente más Fernando Savater?

R: Realmente me he sentido un lector ante todo; alguien que ha leído mucho, ha leído bien, y ha recomendado lecturas. Pero si lo de lector es demasiado autista, pues que me recuerden como maestro.

De Alfonso Quiñones

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8 Octubre 2008 - 12:07 amHelio Orovio falleció en La Habana

helio-orovio1.jpghelio-orovio1.jpgBOGOTÁ, COLOMBIA En medio de los avatares del 25 Festival Internacional de Cine de Bogotá, me entero que ha muerto en La Habana, de cáncer y a los 70 años, Helio Orovio, el musicólogo y poeta que fue percusionista y amigo, pendenciero y curdonauta, amante de las mulatas y dueño de tantos chismes y confesiones que le hubiese valido el sobrenombre de Caja Negra de La Habana.

Los amigos le decíamos El Oprobio, pero Helio Orovio perteneció a esa estirpe especial de los blancos amantes de las negras, mientras más negras, mejor. “¡Dios me libre de acostarme con una blanca, puaff, qué asco!” decía en jodedera y en serio, con esa edad que siempre aparentó no pasaba de 50 y tantos o 60 años. Claro, dejé de verlo hace años, pero en mi memoria quedan presentes su alto sentido del humor, el dominio de la ironía y su indiscutible sabiduría sobre la música cubana. Tan fue así, que sirvió de testigo de un juicio en Miami, por motivos de un supuesto plagio, a favor de los Estefan. Es más, me atrevería a decir que quizás fue el primer cubano del medio que tuvo contacto directo con los Estefan, sin que por eso le llamaran la atención en el núcleo del partido: el nunca perteneció al partido.

Helio Orovio fue uno de los dueños más permanentes de las tardes del Hurón Azul y según parece nunca dejó de hacerlo. Hace años, cuando se viajaba a la URSS y ese país existía fue el primer ganador del programa de concursos 9550 en la Televisión Cubana, lo que le permitió viajar a Moscú y otras ciudades. Por aquellos tiempos lo conocí, en la oficina cultural que dirigía el consejero cultural y poeta Raúl Ferrer. Luego nos hicimos amigos de las tertulias en la Uneac y a pesar de la distancia, la admiración mutua no mermó para nada. Sé que recordaba con igual efusividad a Raúl Rivero, Bernardo Marqués Ravelo y Manuel Vázquez Portal, canchanchanes suyos de tragos y anécdotas, de poemas y cuentos callejeros.

Santiago de Las Vegas, su patria chica y de Italo Calvino (sobre quien investigó) recibió sus restos el martes 7 de octubre a las 10:00 de la mañana. Fue asesor de la televisión cubana y su palabra tuvo un peso específico a la hora de hablar sobre la música cubana. Deja al menos un libro imprescindible y eterno, su Diccionario de la Música Cubana, una fuente de conocimientos que sólo podrá enriquecerse por colectivos de autores que respeten todo lo que Helio pudo atesorar de fuentes primigenias.

En mi librero no puede faltar ese Diccionario…, ni sus 300 Boleros de Oro, que me recuerda siempre los años que trabajamos juntos como parte del Comité Organizador del Festival Internacional “Boleros de Oro”. Podrán faltar sus poemas, pero ya no faltará el hueco que deja en las tardes del Hurón Azul y en la memoria de quienes lo conocimos y gozamos de su amistad.

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6 Septiembre 2008 - 1:59 pmMijail Baryshnikov: “El ballet clásico me resulta muy aburrido”

mijail.JPGAlfonso Quiñones

SANTO DOMINGO Le dicen Misha y ha roto la creencia de que los bailarines son afeminados u homosexuales. Fue marido de Jessica Lange, con quien tuvo su primer hija. Luego se ha casado otra vez y ha tenido tres hijos más. Ebntre sus amores pasados se cuenta Isabella Rosellini. Hizo de novio de Jessica Park en un capítulo de la serie Sexo en la Ciudad. Sigue siendo un enamorado empedernido de la vida, un artista en toda la extensión de la palabra, con una clara capacidad de reinventarse una y otra vez. Le gusta la bachata, bebe cerveza y le encanta el ser dominicano, de ahí su muestra fotográfica que expone en Casa de Teatro, que para algunos ha sido una visión demasiado eurocentrista y superficial del dominicano, para otros un homenaje sui generis.

 Nacido en Riga, Letonia, donde vivió hasta los 16 años, Miajil Baryshnikov (27 de enero de 1948), se marchó a San Petersburgo (entonces Leningrado), donde estudió ballet. “Viví en Rusia solamente 10 años, a los 26 años me marché del país para nunca más volver”, dijo en medio de un apagón que siniestraba la Zona Colonial, antes de abrir al público en Casa de Teatro su muestra fotográfica “Dominican move”.Considerado uno de los más importantes bailarines de todos los tiempos, ‘gracias’ a su baja estatura, tuvo que buscar roles en los que desempeñara en solitario. Su estilo y el modo de ‘flotar’ le hicieron opinar a la crítica que rompía las leyes de la física. Ahora nada quiere saber del ballet clásico.

P: ¿Qué recuerdos le quedan, qué olores, qué amistades, de su infancia en Riga?

R: De aquellos tiempos sólo me quedaron amigos. Muy cercanas amistades con las que me encuentro a cada rato. Ellos viajan hasta acá, o nos vemos en terrenos ‘neutrales’, en cualquier punto de Europa.

P: ¿Y usted nunca más volvió ni a Rusia ni a Letonia?

R: En Letonia si estuve. Acabo de estar en Letonia por segunda vez. Allí está enterrada mi madre, así que fui a visitar la tumba de mi madre. Estuve diez u once años atrás y ahora regresé hace apenas tres semanas atrás.

P: ¿Quedan familiares en esa zona?

R: No, no, en Letonia no me queda ningún pariente. En Rusia apenas tengo un primo y una prima.

P: ¿Y cómo fue que usted llegó al ballet?

R: Mi mamá era amante del teatro, de la música, del ballet y me llevaba mucho a la ópera y el ballet; así que me incliné hacia el teatro y la danza.

P: ¿Cuál fue el rol más querido por usted en el ballet?

R: Difícil responder. Puede ser que el Albrecht de “Giselle”. Bailé mucho ese rol desde la misma adolescencia hasta el final de mi carrera clásica.

P: ¿Y por qué transitó del ballet clásico a la danza contemporánea?

R: Ese fue un movimiento natural para mí, porque yo siempre bailé paralelamente clásico y contemporáneo desde el momento en que llegué a Estados Unidos.

P: ¿Cómo se valora a sí mismo como un Artista o un bailarín a secas?

R: Difícil clasificarme solo como bailarín, cuando mi discurso va escribiéndose desde la danza. Pero Artista es demasiado pretencioso llamarse. Soy un hombre que me ocupo de distintas tareas. Una de ellas es la fotografía, por ejemplo, actúo en el teatro, hago algún rol en la televisión…

P: … En el cine también…

R: En el cine hace mucho no he trabajado, pero de cualquier manera tengo distintos intereses, por eso nunca he querido quedarme con ningún sello o clasificación en mi vida.

P: ¿Y no escribe?

R: No, no escribo lamentablemente. Creo que no tengo talento… aunque casi seguro es que tampoco tengo deseos.

P: ¿Será que no desea profundizar demasiado en su pasado?

R: ¿Qué? ¡Escribir sobre mi vida? Mi vida no es tan interesante. Interesante es el día de mañana. Y lo que pasó en mis últimos sesenta años seguramente se quedará en mi memoria sencillamente.

P: La mayor parte de su vida ya la ha pasado en el extranjero…R: Pasaron ya unos 35 años…

P: De manera que seguramente recibió también bastante de la cultura norteamericana u occidental…R: No sabría decirte cuánto. Claro que el idioma inglés nunca será mi idioma natal como, por ejemplo, en su caso el idioma ruso en el cual hablamos usted y yo no es su idioma natal por muy bien que lo hable. Su español siempre será el natal. Y por esto, claro que  la literatura o el folclor norteamericanos de cualquier manera son para mí mirados como un extranjero, como comprenderás, porque me fui de Rusia a los 26 años de edad, lo cual fue un poco tardío Y siempre hablaré el inglés con acento extranjero. Y yo me siento a sí mismo norteamericano por pertenencia. Cuando estoy en Nueva York, siento que estoy en casa.

P: Figuras como Vasíliev, Nuréyev, Plisetsky, por ejemplo, fueron antecesores suyos en el ballet clásico, ¿cómo influyeron en Baryshnikov?

R: Ellos prepararon  la plataforma. Tanto Nuréyev, como Vasíliev, Maya Plisetskaya, todos estos bailarines y bailarinas inmortales abrieron el ballet ruso a los nuevos tiempos.

P: ¿Y Azari Plisetsky?

R: Un gran amigo mío.

P: ¿El murió?

R: No, quien murió fue su hermano Oleg Plisetsky, su hermano. Pero era toda una familia. Porque hay que mencionar a  Asaav Mezerer, Suamif Mezerer, la familia Mezerer-Plisetsky son una familia espléndida en bailarines. Pero habría que mencionar en el teatro al que yo pertenecía, el Kírov, de Leningrado, a Soloviov, Massa Kalpakova, Makarova, Subkovskaya, Zipienkaya, y muchos bailarines que fueron de generaciones anteriores, sin los cuales, yo difícilmente hubiese podido hacer algo.

P: Los críticos decía en su tiempo que con su estilo y sus saltos usted rompía las reglas de la física…

R: ¿Sabe? No soy yo quien debo juzgar qué rompí o dejé de romper. Lo que sí de seguro me rompí la cabeza… No sé, yo siempre he sido de la opinión que hasta el momento en que me marché de Rusia fui bien tradicional, bien clásico. Cuando me fui, claro que la experiencia fue otra.

P: De todos modos, parece que usted no fue tan tradicional que digamos…

R: Puede ser que no sea del más tradicional estilo del ballet clásico, porque como soy de tamaño pequeño, cuando vivía en Rusia me veía muchísimo más joven de lo que realmente era. A los 25 años parecía tener unos 19. Y por eso la interpretación de algunos de los roles era un poco fuera de lo habitual, porque parecía que era demasiado joven para transmitir todas las emociones que lograba transmitir. De todos modos era algo un poco tal vez extraordinario, pero en lo demás nunca rompí ningunos moldes.

P: Última pregunta, ya que quiso que fuese breve… 

R: Tenemos tiempo, todavía, no se preocupe…

P: Me interesa conocer sus intereses literarios.

R: Sigo leyendo mucha poesía y literatura rusa.

P: Poetas ¿Cómo cuales?

R: Brodsky siempre fue para mí algo especial; Pushkin,Pasternak, Ajmátova, Tsivietáeva, Mandelshatm… Brodsky fue un gran amigo mío, hasta el último momento. Él ejerció en mí una gran influencia como ser humano y como poeta, porque lo conocí muy bien. Me dedicó dos o tres grandes poemas y varios poemas pequeños. Duele que él no esté ya, porque fue un gran poeta. Hablé con él dos horas antes de su muerte. Era el día de mi cumpleaños, yo estaba en Florida y él me llamó a las 10:00 de la noche, y en una o dos horas estaba muerto.

P: Rusia y todas las ex repúblicas soviéticas son sitios de grandes culturas, repletos de tesoros. Pero en el caso de las artes plásticas, por ejemplo, se quedó muy atrás.

R: Como pasó también con el ballet y con cualquiera de las artes, desde el año 23 más o menos, se dio una regresión colosal, con una presión tremenda sobre todas las cosas y sobre gentes como Shostakovich o Pasternak por solo poner dos ejemplos. Luego la liquidación de millones, entre ellos la intelectualidad. ¿Usted se imagina que clase de país hubiese sido si toda esa gente no hubiese sido liquidada? Hubiese sido otra estructura social diferente. Otra hubiese sido la historia, y hubiese sido otra nación, realmente una nación benévola. Claro que es muy difícil mentalmente apartarse de “la Casa soviética”, y por eso ese resurgimiento que hay hoy del “novorizh” (los nuevos ricos) y de todos estos billonarios y trillonarios, basado en el enfrentamiento del hombre ruso unos contra otros y contra todos, lo cual se refleja también en el Estado y esto es terrible.

P: ¿Será que estos puntos de vista suyos tienen relación con el hecho de que usted no volvió a ir a Rusia?

R: Yo no quiero hablar de esto. Esto es un tema íntimo. Yo nunca más volví, ni creo que vuelva jamás a Rusia hasta el final de mi vida. Partí de allí en una situación demasiado seria. Y nunca fui disidente ni allá ni acá. Y por eso nunca hablo de estos temas.

P: Al mismo tiempo, hace poco que murió Solzhenitsin, quien fue exiliado, regresó y siempre se esforzó por pensar una Rusia grandiosa…

R: Todos, claramente tenían esta idea, esta inclinación. Justamente, creo que por el hecho de que Solzhenitsin vivió demasiados años en el extranjero, a su regreso tuvo un perplejidad superficial, porque a muchos no conocía y muchos no lo conocían. Por eso él tenía esta fuerte tendencia de que había que cambiar algo y a él sencillamente lo escuchaban muy poco. Sobre todo la generación que creció sin él. Y por esto se queda en la herencia rusa como un gran hombre que descubrió muchas cosas y como un gran previsor. Pero no como el hombre que tenía la llave exacta. Hubo algo pues que en él no se dio, aunque yo delante de su nombre, de su valentía, su vida, su talento, me quito el sombrero. Me lo quito delante de su literatura, vaya, hasta sin que sea necesario incluir Archipiélago Gulag. Fue un gran artista como escritor, pero no como político. Y pasará a la historia como un escritor, no como un revolucionario, aunque la imagen humana en su obra es muy alta. Tal vez no de una gran diapasón, pero fue un gran escritor.

P: ¿Toda esa gran literatura rusa se está quedando en un atrás definitivo? Pienso en obras como Chevengur, de Andrei Platonov.

R: Mes difícil hablar de eso, porque de cualquier manera me fui de allá hace tiempo. No puedo enjuiciar el nivel de la literatura. No tengo acceso a esto. Casi todo el tiempo hablo inclusive en inglés, porque me relaciono mucho con los muchachos y muchachas que vienen de allá y no hay mucho que conozca. Me da vengüenza enjuiciar el nivel del ballet, el teatro, parte de la literatura (leo menos de la mitad de lo que leo en ruso); si alguien me comenta algo sobre una novela o un ensayo, lo busco, pero si no, no me meto en Internet a buscar. No tengo tiempo para eso.

P: ¿Y le interesa la política rusa?

R: Mucho me interesé en la dirección política de Putin, ahora de Medvediev, por supuesto que me interesa qué sucede en este país, adónde va Rusia, pero también me interesa la política americana, porque soy demócrata.

P: ¿Barak Omaba?

R: Yo estaba por Hilary Clinton, ella perdió el chance y por supuesto, me reconecté con la campaña de Omaba.

P: Hablando del ballet, ¿qué piensa sobre lo que sucede hoy en día con el ballet?

R: Con el ballet la cosa está difícil, porque de todo esto se quedan unos pocos espectáculos clásicos, los cuales son como equivalentes de óperas como Otelo o las de Puccini, Verdi, Donizetti, Mozart. Para los cantantes de ópera hay mucho más repertorio que el ballet. Lamentablemente no hay coreógrafos interesantes. Esto es algo muy raro de encontrar. Muy raro.

P: ¿Y con la danza contemporánea?

R: Hay muchos, sobre todo en estados Unidos, Canadá, en algunos países europeos, como Alemania, Francia o Inglaterra.

P: ¿Y si tuviese que mencionar algún bailarín del mundo que le pareciera interesante en estos momentos?

R: No es porque no quiera o no me guste. Es que veo muy poco ballet clásico. Voy muy raramente al ballet clásico. En el tiempo libre lo que voy a ver es sobre todo danza contemporánea, que es lo que hago ahora y me interesa. Pero el ballet clásico me es muy aburrido verlo. No tengo tiempo para esto. No tengo tiempo en mi vida para ver durante tres o cuatro horas viendo ahí “El lago de los cisnes”.

P: Pero en su tiempo libre, además de la fotografía, ¿qué otras cosas hace?

R: Bueno, tengo mi propia fundación, junto a otros construimos el Baryshnikov Art Center, que está situada en la calle 37 y la 7ma Avenida, en la parte occidental del Nueva York central. Allí nos ocupamos de programas culturales, con los estudiantes que salen de las escuelas teatrales, con actores y dramaturgos y músicos, cantantes, coreógrafos, con estudiantes de las universidades de Nueva York, de Yale, de Columbia, con cursos de verano, exposiciones. Freddy Ginebra estuvo allí par de veces. Allí fue donde nos conocimos, a través de conocidos mutuos y participó en algunas de esas tertulias, e incluso escribió sobre eso. O sea, tengo el plato lleno de cosas por hacer. Demasiado trabajo, además de bailar. Y de verdad estoy muy feliz de que mi exposición puede ser vista en Casa de Teatro.

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4 Agosto 2008 - 8:40 amA un día de la muerte de Alexander Solzhenitsin

solzhenitsin.jpg 

SANTO DOMINGO “Cualquier cultura autónoma antigua con raíces profundas, especialmente si está extendida por una parte amplia de la superficie de la Tierra, constituye un mundo autónomo, lleno de enigmas y sorpresas para el pensamiento occidental”, afirmó Solzhenitsyn en su discurso. “Durante mil años Rusia ha pertenecido a una categoría así”, dijo en la Universidad de Harvard, en 1978 el escritor disidente ruso Alexander Solzhenitsin, Premio Nóbel de Literatura y autor de esa enciclopedia de la barbarie que es Archipiélago GULAG, quien acaba de fallecer en Moscú, de un infarto –aunque llevaba meses enfermo- a un paso de los 90 años de edad.

Había nacido en Kislavodsk, en el Cáucaso Norte, el 11 de diciembre de 1918, en cuya univesidad se graduó en Matemática y Física en 1941. Casi fue directo de las aulas al frente de la guerra, los nazis acababan de invadir la Unión Soviética. En la II Guerra Mundial ganó dos medallas, por acciones bélicas en el frente de Leningrado (hoy San Petersburgo=, pero eso no fue óbice para que fuese reprimido a ocho años de trabajo forzado en 1945, por haber escrito una carta a un amigo, con duras críticas a Stalin. Fue puesto en libertad en 1953, pero su destierro duró aún varios años más en la Liberia, como era usual en esos casos. Así que fue parte de una de las más grandes tragedias del pueblo soviético y una de las causas fundamentales por las cuales el socialismo fracasó a la larga: su cruel esencia represiva stalinista. En 1962, tres años después que Nikita Jrushov criticara los métodos de Stalin en el congreso del partido comunista, le fue permitido a Solzhenitsin enseñar en la universidad de Riazán. Entonces dio a conocer su novela “Un día en la vida de Iván Denisovich”, que narra la vida de un prisionero en los campos de trabajo forzado y que a la postre le mereciera el 8 de octubre de 1970 el Premio Nobel de Literatura. En 1965 publica su otra exitosa novela “El Pabellón de los Cancerosos”.

Otro gran éxito literario fue el testimonio “Archipiélago GULAG”, un vademécum del horror de los campos de concentración y represión soviéticos contra los disidentes o potenciales enemigos, donde murieron millones de personas. Este fue el primer documento serio con que contó el mundo para conocer la verdad sobre el régimen soviético y el despotismo stalinista, incluyendo una larga lista de personas reprimidas y muertas en los campos del GULAG, en la Siberia.

Archipiélago GULAG le valió que Leonid Illich Brézhnev le privara de la ciudadanía y le expulsara del país, una práctica que fue acogida con gusto en otros países socialistas. Alemania, Suiza y Estados Unidos le acogieron como exiliado. Aunque recuperó su ciudadanía en 1990, durante la perestroika de Mijaíl Gorbachov, no fue hasta 1994 cuando regresó, cuando ya la unión Soviética había dejado de existir. En el exilio escribió una de las odiseas literarias y documentales más extraordinarias: una Historia de Rusia, en 16 tomos considerada como la más completa escrita en ese idioma.

A las 23:45 de la noche del domingo 3 de agosto del 2008, dejó de respirar. Lo sobreviven su esposa, sus tres hijos y sus libros.

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16 Julio 2008 - 9:14 amMurió el actor cubano de cine Miguel Benavides

miguel-benavides.jpg 

La Habana, 14 jul 2008 (AIN) En horas de la tarde de hoy, falleció en su natal Manzanillo el actor Miguel Benavides a causa de una penosa enfermedad.

Su amplia carrera artística, que se inició en 1960 —al formar parte del Coro Polifónico Nacional en la cuerda de bajo—, la concilió, durante años, con su profesión de médico.

El gran talento que poseía y su permanente entrega al arte le valieron el reconocimiento internacional como una de las figuras más importantes de la escena y el cine cubanos.

Son memorables sus actuaciones en filmes como: La odisea del General José, La primera carga al machete, El otro Francisco, Cecilia, Patakín, Habanera y Plácido.

En el teatro lo recordamos por su desempeño en las puestas de María Antonia, Ocuje dice a Martí, Divinas palabras, La Chacota, La piedra de Elliot y La Celestina.

Incursionó también en la televisión, en seriales como Hermanos y Cuando el agua regrese a la tierra.

Incluso en medio de las difíciles circunstancias a que lo enfrentó su mal estado de salud en los últimos años, Miguel Benavides no detuvo su labor pedagógica ni renunció a su sueño de volver al cine.

Sus restos mortales serán trasladados a la capital para recibir los honores de sus familiares y amigos. Benavides contaba al morir con 69 años de edad.

A CONTINUACION REPRODUZCO UNA ENTREVISTA TOMADA DEL PERIÒDICO “LA DEMAJAGUA”

Después de muchos años, el actor Miguel Benavides, ha vuelto a establecerse en su Manzanillo natal, donde será homenajeado a propósito de su descollante intervención en la historia del cine cubano, en el contexto del aniversario 45 del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficas (ICAIC)

Por Ramón L. Cabrera Figueredo

Foto Osmar Pérez Lozada

Publicado: 19 de marzo de 2004

El director dio una voz de mando: “¡Cortén!”. Se hizo un receso, estábamos grabando un cortometraje para nuestra tesis de graduación en el Instituto Superior de Arte (ISA).
Miguel Benavides Chávez (Manzanillo, 1939) entró al bar, locación de trabajo ese día. Su figura, sombrilla en manos, semejaba un gentleman con bastón rojo, tez oscura y cabellos absolutamente blancos.

-¿Puedo ayudar?- inquirió.
-No tenemos cigarros para esta escena- dijo alguien que no previó se los fumaran todos de pura ansiedad.
Benavides alargó su mano izquierda y sacó, como en las buenas películas del lejano oeste, lo suficiente para terminar el día, con la deuda contraída de poner este gesto en los créditos del video.
La idea de entrevistarlo nació en ese momento, pero con un marcado interés documental. Mientras él se persuade o se decide de lo posible y real de esa variante, comparto con los lectores esta conversación con una de las principales figuras del teatro, el cine y la televisión en Cuba. Resulta, pues, un intercambio entre el maestro y un alumno, entre dos amigos, como pretendidamente somos.

-¿Cómo pudo a lo largo de su vida profesional simultanear dos carreras tan diferentes como la medicina y la actuación?
 

Primer plano de Miguel Benavides

Palabras escritas por el director cinematográfico Fernando Pérez (Clandestinos, Hello Hemingway, Madagascar, La vida es silbar, Suite Habana) para ser leídas en el homenaje que se le hizo al reconocido actor del cine cubano, en la Tercera Muestra de Jóvenes Realizadores, La Habana, 2004 (+)

Filmografía de Miguel Benavides (Manzanillo, 1939)

-Las dos me gustan mucho, aunque primeramente incursioné en la actuación. Fue en la Sociedad Maceo; me estrené, entre otras

cosas, con una canción de Harry Belafonte que era muy famosa entonces.

En el garaje de mi casa hicimos comedias, skechts, etcétera. Aquello quedó, y es curioso porque en mi familia no hay nadie relacionado con las artes escénicas.

“Pero lo primero que hice al llegar a La Habana fue cantar: la casualidad quiso que integrara el Coro Nacional, en la cuerda de los bajos. De ahí que ese resultara mi verdadero debut artístico. En la medicina me enrolé cuando abrieron la Universidad, la capital del país era un hervidero. Quise, incluso, alfabetizar, pero no me lo permitieron por los estudios que realizaba.”
-Dentro de las artes escénicas, ¿cuál es el medio que más le gusta?

-El teatro, indiscutiblemente. Estudie en la Escuela municipal de artes dramática de La Habana. Allí siempre se hacían obras a finales de curso, recuerdo haber participado en una de Eugene O’Neill llamada En la zona, junto a Carlos Pérez Peñas y otros.
“Suelo ser muy acucioso en la cuestión de la puesta en escena, de la dramaturgia. Eso me lo enseñaron directores como Roberto Blanco y Nelson Dorr. Soy el tipo de actor que hace aportes de momento en las obras que realiza, cosas que se me ocurren y las incorporo; algo aceptado por gran cantidad de directores, pues son bien pensadas.
“El Cine me captó después. Al igual que otros colegas, hice las pruebas para la película Crónicas cubanas, y las aprobé. Ese filme, relacionado con los sucesos de Playa Girón, fue dirigido por el uruguayo Ugo Ulive, quien luego fuera el primer rector del ISA.”

-¿Cuál es su predilecta entre las 18 películas en las que ha trabajado?
-La odisea del General José, de Jorge Fraga; aunque siempre me gusto El otro Francisco, de Sergio Giral. La odisea… fue la que más entendí, para ella me nutrí de muchas fuentes históricas, y eso permite que las cosas fluyan mejor. En tal preparación me ayudó Luis Felipe Bernaza, a quien siempre le he agradecido por su inestimable ayuda.

-Si tuviera que escoger una cinta del cine universal, ¿cuál seleccionaría como la mejor?
-El ciudadano Kane, de Orson Welles, esa me golpeó mucho. Podría citar las películas de Griffith y Eisenstein, pero Welles era un genio. Chaplin también me ha tocado hondo en otra medida. De él admiro la sensibilidad, y aunque la gente me dice que no, lo considero muy brechtiano, porque en un momento de tragedia se va a otra cosa, cómica por ejemplo, y de plano te olvidas de lo malo, de lo inhumano.

-¿Y del cine cubano cuál escogería?
-Seleccionaría dos…
-No, le pedimos una sola…

-Bueno… Suite Habana, de Fernando Pérez. Es una cinta muy revolucionaria, la película que le hubiera gustado hacer a Titón (Tomás Gutiérrez Alea) cuando realizó Guantanamera, pero en esta hay muchos actores, demasiada ficción. Suite… me mandó para el hospital, me hizo vibrar; contiene mucha carga humana, sacrificio: estar aquí, seguir aquí, vivir aquí, amar esto es lo principal, y sobre todo tener sueños…

-¿Puede decirme algo de su experiencia en la televisión?
-Ese medio da rápida popularidad si tu personaje cala en la audiencia, los televidentes son muy agradecidos. La televisión te posibilita entrar en los hogares sin pedir permiso; más que un acto social, es una comunicación ideal, personal, catártica, subliminal y sutil. Uno recibe muy rápido la retroalimentación del trabajo. Lo último que hice para la pantalla pequeña, fue la telenovela Salir de Noche.

-¿Por qué ha decidido establecerse nuevamente en Manzanillo, después de más de 40 años de ausencia?
-En primer lugar, una promesa hecha a los manzanilleros en un carnaval, junto al poeta Alex Pausides. Luego, al saber que padezco un cáncer de pulmón tenía que buscar un lugar seguro para mi madre, con quien vivía solo en La Habana. También, siento un sincero gusto por hacer teatro aquí: aunque no suba al escenario quiero poner todos mis conocimientos al servicio de la cultura escénica en Granma, especialmente en Manzanillo.

-Una pregunta que se recicla: ¿qué proyectos tiene?
-Mis proyectos los hago por las solicitudes que recibo. Pero tengo una salud crítica para un actor, ya no puedo montar a caballo o en avión, por lo que he tenido que rechazar invitaciones. Por lo pronto seguiré abogando por que la cultura en Manzanillo dé un salto. En este sentido pienso dirigir Sueño de una noche de verano, algo que tiene que ver mucho con nuestra ciudad, aunque sea una obra de Shakespeare.

-Recientemente recibió un homenaje en la Tercera Muestra de jóvenes realizadores, auspiciada por el ICAIC, y la semana próxima aquí en Manzanillo también será agasajado ¿Qué piensa al respecto?

-Los homenajes no me gustan, cada vez que se hacen la gente se muere, pero hay que aceptarlos y lo agradezco. De todas maneras, no creo ser merecedor de ellos. Si bien fui uno de los primeros actores del ICAIC, existen otros nombres que son insoslayables, como los ya muertos Tito Junco y Adolfo Llauradó. Está Samuel Claxton, que es un señor actor, y se hizo de la nada. Mario Balmaseda… en fin son muchos los que podría citar.
“Pienso que en este caso el homenaje no es para mí, o para un actor determinado, sino para el ICAIC, instituto sin el cual no hubiera un Miguel Benavides, un Samuel Claxton, ni ningún otro. Por eso lo acepto con humildad.”

Primer plano de Miguel Benavides

Palabras escritas por el director cinematográfico Fernando Pérez (Clandestinos, Hello Hemingway, Madagascar, La vida es silbar, Suite Habana) para ser leídas en el homenaje que se le hizo al reconocido actor del cine cubano, en la Tercera Muestra de Jóvenes Realizadores, La Habana, 2004

Publicado: 22 de marzo de 2004
-Eso es saber actuar en cine- me dijo Julio del Campo (un Ingeniero tan cinéfilo como yo) y fui corriendo a ver Crónica cubana.

Yo tenía 19 años y vivía deslumbrado por las propuestas de la nueva ola francesa, por la política del “cine de autor” de Cahiers du Cinema y el cine de Alfred Hitchcock .

Hasta ese momento, nada del cine cubano había despertado en mí una verdadera emoción. Nada, excepto el último cuento de Historias de la Revolución, donde la frescura de sus encuadres, la épica colectiva casi documental y la presencia magnética de Miriam Gómez, me ilusionaron con un cine cubano acorde con mi lógica intolerancia de joven aspirante a cineasta que ignoraba todo lo que me faltaba aún por aprender.

Crónica cubana fue otro intento fallido. Pero en mi memoria quedó la imagen de Miguel Benavides al final de la película, su rostro en un escrutador e implacable primer plano, solo él frente a una cámara que se hizo invisible porque lo único visible, lo único palpable, lo único real en ese instante era el dolor del personaje: su dolor.

El ingeniero Julio del Campo tenía razón: Miguel Benavides se revelaba como un actor que sabía actuar para el cine.
Con el tiempo he confirmado que actuar para el cine es un don que se tiene o no se tiene, porque la actuación cinematográfica es una relación misteriosa que sólo la cámara es capaz de establecer con el autor para revelar sus estados de ánimo, sus más inefables sentimientos, su “aura” invisible para los ojos.

Y Miguel Benavides –quien durante más de tres décadas contribuyó al esplendor de ese cine cubano que en 1963 solo se intuía–, fue enfrentándose en cada película a esa magia misteriosa que se crea entre cámara y actor, y en muchas ocasiones logró penetrar algunos de sus arcanos.

La Odisea del General José es una de esas ocasiones. En ella compartimos y sentimos con el actor el frío de las montañas, la humedad de la lluvia, la soledad del monte, la desorientación, el hambre, la sed, el cansancio, la levedad del rocío. No sólo porque Miguel supo expresar orgánicamente las acciones físicas, sino también porque convirtió esas acciones físicas en estados de ánimo.

Y porque Pablo Martínez se hizo cómplice del actor: lo fotografió con el lente justo, con el encuadre exacto, con la sintonía expresiva cámara-actor que hace respirar al personaje en la pantalla.
Siento que esa respiración cinematográfica que define gran parte de la amplia filmografía de Miguel Benavides continúa viva, aunque la vida lo halla enfrentado a difíciles derroteros personales en años recientes.

Por eso pedí escribir estas palabras, con el anhelo (que ojalá sea certeza) que en una próxima muestra o en cualquier filme, veamos un nuevo primer plano escrutador como el de crónicas cubanas, otra complicidad del actor con la cámara, en la que Miguel Benavides nos entregue nuevamente todo su talento y humanidad.

 

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3 Julio 2008 - 11:25 pmIngrid, la guerrilla y un conde sin condado

ingrid.jpgSANTO DOMINGO Ingrid Betancourt está libre, al fin. Hay un goce casi infantil entre la gente buena de este mundo. Hasta Hugo Chávez ha llamado a Uribe para felicitarlo, sabedor de que la guerrilla, integrada por terroristas narcotraficantes, presos del vicio de estar alzados ya sin ideología, ha llegado a su fin, y por tanto quiere, de algún modo, abrirles paso en la vida democrática, a través de un posible pacto. Chávez sabe lo que hace.

Sólo he escuchado dos voces disonantes en esta gran coral. Una de alguien que en medio de la emoción y el júbilo quiso minimizar los sufrimientos por los que debe haber pasado Ingrid Betancourt, debido a que no la vio tan delgada y deprimida como en las últimas imágenes de ella conocidas. El otro, alguien que quizás se haya puesto el uniforme de guerrillero y acaba de declarar que “quien liberó a Ingrid Betancourt fue la guerrilla” y que Uribe ha querido capitalizar el hecho a favor suyo. Esto ya ni siquiera puede llamarse cinismo. Es locura. El espejismo que deja en el cerebro un mundo que ya se fue. El de un conde sin condado.

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24 Junio 2008 - 8:52 pmUn menage a trois entre Tomás Piard, José y Eloísa Lezama Lima

tomas-piard.jpglezama.jpgSANTO DOMINGO Nada puede darse por hecho. Tomás Piard acaba de dar declaraciones sobre la película que acaba de hacer en La Habana sobre José Lezama Lima bajo el título “El viajero inmóvil”. Según EFE, lo dicho por Piard recuerda que está pidiendo permiso a un pie para colocar el otro donde el cree que debe ir. ” No trata las dificultades por las que transitó Lezama, porque no me interesaba reflejar su dolor y amargura. Es una fiesta de la cubanidad”, dijo  a la prensa.

Piard vio a Lezama una sola vez en su vida, saliendo del cine Chaplin donde habían asistido a ver una cinta de Fellini. La historia de la película, basada en “Paradisus”, comenzó en 1995, cuando ganó un premio Uneac con el guión. Desde entonces mucho tuvo que bregar para poder llegar a llevar a la pantalla esta película protagonizada por Eslinda Núñez, Roberto Gacio y Jorge Hernández.

Probablemente sea una buena película. Tomás Piard quizás sea el más neobarroco de los directores de cine cubanos.  Dijo haber pasado años “enfrentando incomprensiones” y “miedos”, “librando batallas” que le hicieron dudar si se realizaría el proyecto, pero, añadió, el año pasado lo comentó a Prieto, miembro del Buró Político del Partido Comunista, y puso “entusiasmo” y “los recursos necesarios”. ‘Desde el punto de vista político, es algo trascendental que esta película se haya hecho en Cuba precisamente en este momento de cambio y renovaciones’, apuntó a EFE. Según Piard, el filme ‘va a servir de mucho para sanear’ las opiniones sobre su país, porque ‘indiscutiblemente éste es un momento de apertura’ y ‘están sucediendo cosas que hace diez año no podíamos ni soñar’.
Aprovechando el estreno del filme, Lezama también será recordado con una peregrinación a su tumba en el cementerio de Colón, una misa oficiada por monseñor Carlos Manuel de Céspedes, la inauguración de una muestra de fotos y vestuarios utilizados en “El viajero inmóvil”, entre otras actividades.

 Desde Miami, su hermana Eloísa escribió las líneas que reproduzco íntegras: “Estoy viviendo momentos de indignación al enterarme por internet de que en Cuba se acaba de filmar una película sobre mi hermano, José Lezama Lima, sin siquiera avisar a sus familiares en el extranjero. En Cuba no quedan familiares suyos. Sus dos hermanas nos exiliamos en Estados Unidos hace muchos años. Rosa murió y dejó dos hijos, Ernesto y Marta Bustillo Lezama, y yo soy la única hermana superviviente, con mi hijo Orlando Alvarez Lezama. Yo, que he editado una edición de Paradiso en España, donde aparece su bibliografía, no he sido consultada. Todo lo demás es falso y así lo testifico. Lo que me sorprende es que Lezama Lima fue vituperado por el gobierno comunista y ahora lo usan como un icono. Eloísa Lezama Lima. Miami”.

 

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19 Junio 2008 - 9:00 amReinaldo, los techos y el solar en Centro Habana

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Texto íntegro de la respuesta del escritor y periodista cubano Reinaldo Escobar a Fidel Castro en su blog “Desde aquí”, en defensa de su esposa, la bloquera cubana Yoani Sánchez, premio Ortega y Gasset de periodismo digital:

“El ex presidente Fidel Castro acaba de publicar un prólogo al libro Fidel, Bolivia y algo más en el que descalifica el blog Generación Y que hace en Internet mi esposa, la blogera Yoani Sánchez. Desde el primer día ella ha puesto su nombre y apellido (que él omite) con su foto a la vista de los lectores para rubricar los textos que escribe con el único propósito, repetidas veces confesado, de vomitar todo lo que le produce náuseas de nuestra realidad.

El ex presidente desaprueba que Yoani haya aceptado el premio Ortega y Gasset de periodismo digital del presente año, argumentando que esto es algo que propicia el imperialismo para mover las aguas de su molino. Reconozco el derecho que tiene este señor a hacer ese comentario, pero me permito hacer la observación de que la responsabilidad que implica recibir un premio nunca será comparable a la de otorgarlo, y Yoani, al menos, nunca ha colocado en el pecho de ningún corrupto, traidor, dictador o asesino alguna condecoración.

Hago esta aclaración porque recuerdo perfectamente que fue el autor de estos reproches quien puso (u ordenó poner) la Orden José Martí en las más nefastas e inmerecidas solapas que le fue posible: Leonid Ilich Brezhnev, Nicolae Ceausescu, Todor Yivkov, Gustav Husak, Janos Kadar, Mengistu Haile Mariam, Robert Mugabe, Heng Samrin, Erich Honecker, y otros que he olvidado. Me gustaría leer, a la luz de estos tiempos, una reflexión que justifique aquellos honores improcedentes que, para mover agua de otros molinos, enlodaron el nombre de nuestro apóstol.

Es cierto que el nombre del filósofo Ortega y Gasset puede relacionarse con ideas elitistas y hasta reaccionarias, pero al menos, a diferencia de los condecorados por el prologuista, nunca lanzó los tanques contra sus vecinos inconformes, ni construyó palacios, ni encarceló a ninguno de los que pensaban diferente a él, ni dejó en la estacada a sus seguidores, ni amasó fortunas con la miseria de su pueblo, ni construyó campos de exterminio, ni dio la orden de disparar a quienes -para escapar- saltaran el muro de su patio.”

Texto publicado por la bloguera cubana Yoani Sánchez en su blog Generación Y (que dicho sea de paso no puede ser leido en Cuba), tras la publicación de opiniones de Fidel Castro sobre ella en el prólogo de un libro publicado en Bolivia:

“En ese Centro Habana de guapos* y reyertas donde nací, aprendí que hay algunos límites que una mujer nunca debe transgredir. Me he pasado la vida infringiendo esas risibles reglas del machismo, pero hoy –y de forma exclusiva- voy a acogerme a una de ellas. Precisamente, a una de las que más me desagrada. Esa que advierte: “una mujer necesita un hombre que la represente y que saque la cara por ella cuando otro la agrede o la calumnia”. Al sentirme atacada por alguien con un poder infinitamente superior al mío, con más del doble de mi edad y además -como dirían mis vecinas de la infancia- por un “macho-varón-masculino”, he decidido que sea mi esposo, el periodista Reinaldo Escobar, quien le responda.

Me refiero a los criterios descalificatorios que Fidel Castro ha expresado sobre mí en el prólogo del libro “Fidel, Bolivia y algo más”. Ni siquiera tan “magna” embestida me hace abandonar la premisa de no entrar en el ciclo de la réplica y la autodefensa. Siento decirle que sigo concentrada en un tema llamado “Cuba”.

Dejémosles a Reinaldo y a Fidel el lance de la pelea. Yo seguiré en mi “mujeril” labor de tejer, a pesar de los chismes del solar, sobre el deshilachado tapiz de nuestra sociedad civil.
¡Los guapos de mi barrio sabrán que “algo” aprendí de ellos!

*No confundir a un guapo cubano con un hombre apuesto o galán. Eso podría costarnos una bofetada y, en el peor de los casos, una puñalada aclaratoria.”

Despcaho de prensa de EFE que da cuenta de la opinión de Fidel Castro sobre la bloquera Yoani Sánchez, lamentablemente no se ha podido conseguir el texto original del lider cubano:

(EFE) La edición cubana de Fidel, Bolivia y algo más…, puesto a la venta esta semana en la isla, incluye un prólogo de Fidel Castro, fechado el pasado 4 de junio, en el que critica a Yoani Sánchez, que obtuvo en abril el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital del diario El País por su blog Generación Y.

Sánchez, licenciada en filología hispánica que abrió una página personal en internet en la que critica las cosas de la isla que no le gustan, no pudo viajar a España a recibir dicho premio porque las autoridades cubanas le negaron el permiso.

“En días recientes leí un cable (…) haciéndose eco de la declaración de una joven cubana que había solicitado permiso para recibir uno de los tantos premios que propicia el imperialismo para mover las aguas de su molino”, dice Castro.

Cita a continuación el ex presidente declaraciones en las que la blogger explica que no es opositora, ni tiene “color político”, e indica que para su generación las izquierdas y derechas son “conceptos cada vez más obsoletos”.

“Lo grave no son las afirmaciones de este tipo, que divulgan de inmediato los medios masivos del imperialismo, sino la generalización como consigna: peor aún: que haya jóvenes cubanos que piensen así, enviados especiales para realizar labor de zapa y prensa neocolonial de la antigua metrópoli española que los premie”, afirma Castro.

El líder revolucionario, que cumplirá 82 años el próximo 13 de agosto, indica que el objetivo de su texto es “desenmascarar los métodos pérfidos y cínicos del imperio”.

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4 Junio 2008 - 12:17 pmBarrio Cuba, los desgarramientos de la realidad

humberto-solas.jpg Humberto Solás, en el rodaje 

SANTO DOMINGO “Barrio Cuba”, la película de Humberto Solás es una de las cintas más valientes que se han hecho sobre la realidad cubana. Y una de las mejores de la historia del cine cubano. Para mí a la altura de “Fresa y chocolate”. Acabo de verla hace dos días y todavía estoy bajo su influjo. Me plantó una nostalgia y un dolor viejos en el recuerdo y ahora no puedo hacer otra cosa que recomendarla a todos los que me lean o con quienes converso.

Me la trajo de Miami mi amigo Manuel Eduardo Soto, el editor de espectáculos de El Nuevo Herald. “Vas a llorar con esa película”, me dijo. Y juro que lloré. Lloré como un niño. Porque en esa ardorosa miseria que nos restriega desde la pantalla Solás con sus personajes, he visto a los míos, mis fantasmas, mi familia, mis vecinos, un país con una sociedad prehistórica y enferma que sufrimos calladitos o escandalosos, los que estamos fuera.

“Barrio Cuba” es un himno a lo que no debe ser, es una denuncia artística de la realidad que se vive, más adentro de los adentros. Porque no se trata de que haya internet o no, de que uno pueda o no comprarse una computadora o un celular en un mundo en que los muchachos de hoy llevan Iphones al colegio y son ciudadanos del mundo. Se trata de que Haití no está en Haití, sino en La Habana. Y de que la miseria es una enfermedad de la cual parece nunca se recuperará. Al menos, entre dinosaurios y enfermos que no saben que están enfermos, no hay vacuna posible en el horizonte.

Luis María Jimenez, Mario Limonta, Jorge Perugorría, Isabel Santos y Adela Legrá, entre otros, componen el reparto de lujo con actuaciones sobresalientes. Claro que hay ese dejo del neorrealismo italiano del cual no puede sustraerse Solás. La música es excelente, la ambientación y la fotografía mejor. Este es un comentario demasiado impresionista. ¡Coño, como duele Cuba!

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